FISIOTERAPIA-Prevención de la violencia de género en situaciones de especial vulnerabilidad. Actuación del Servicio Andaluz de Salud para Fisioterapeutas (2ª Edición)
Curso
FISIOTERAPIA-Prevención de la violencia de género en situaciones de especial vulnerabilidad. Actuación del Servicio Andaluz de Salud para Fisioterapeutas (2ª Edición)
E-LEARNING
06 Julio 2026 / FECHA DE FINALIZACIÓN: 20 de julio de 2026 a las 12 horas del mediodía
No Acreditada /

Afiliado: Gratuito

Inscripción: Desde el 01 Junio 2026 al 30 Junio 2026

Horas: 50
Online

Descripción

La violencia de género constituye un problema de salud pública de gran magnitud, reconocido por organismos nacionales e internacionales como la OMS, la ONU Mujeres, el Ministerio de Sanidad y la Junta de Andalucía. Su impacto trasciende el ámbito social y jurídico, situándose como una de las principales amenazas para la salud física, psicológica y emocional de las mujeres, así como un factor determinante en la morbimortalidad femenina. En este contexto, el sistema sanitario se convierte en un pilar fundamental para la detección precoz, valoración integral, intervención, seguimiento y protección de las víctimas. 

Los estudios epidemiológicos muestran que un porcentaje muy significativo de mujeres que sufren violencia de género acuden al sistema sanitario repetidamente antes de revelar su situación. Sin embargo, gran parte de estos casos pasan desapercibidos, debido a barreras como el silencio de la víctima, el miedo, la normalización, la falta de sospecha clínica o la ausencia de formación específica por parte del personal sanitario. Este hecho pone de manifiesto la necesidad de capacitar adecuadamente a los profesionales sanitarios. 

 El personal sanitario, por su posición de cercanía, continuidad asistencial y confianza terapéutica, está en una situación privilegiada para identificar indicadores físicos y psicológicos de violencia: lesiones repetidas o inexplicadas, síntomas somáticos persistentes, trastornos de ansiedad o depresión, alteraciones del sueño, problemas ginecológicos, dolor crónico, entre otros. Sin formación adecuada, estos signos pueden confundirse con patologías comunes, retrasando la intervención y aumentando el riesgo para la víctima y, en su caso, para sus hijos e hijas (especialmente en escenarios de violencia vicaria).